Motoristas

Vivimos en una sociedad en la que el transporte está al orden del día. Sobre todo en las grandes ciudades, la gran cantidad de personas que se mueven al día en ellas, en su mayoría, en coche, generan la necesidad de encontrar una alternativa a la escasez de aparcamientos.

Una de ellas es el transporte público, con el inconveniente de las incomodidades de tener que esperar que llegue, que la parada pille lejos de donde se va o se viene, que se tenga que compartir el espacio vital con otras personas... por ello, y cada vez más, los metropolitanos abogan por el uso de las motos: son pequeñas, manejables, fáciles de aparcar, baratas (apenas gastan unos euros para ir y venir varios días al trabajo o al centro de estudio), y dan posibilidad de llevar acompañante.

Es este el motivo por el que he realizado un estudio centrado en los motoristas, unos divertidos dípticos que muestran la cara deformada a causa del viento por la velocidad del vehículo, conectando con el espectador al reconocerse en ellos.

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